Una vez un libro me propuso escribir un diario compuesto por todas las cosas buenas de mi vida, para que pudiese pasárselo a una persona querida, y que leyese todos mis buenos momentos cuándo yo no estuviese ahí para contarlos. Esto la haría sonreír y sabría que no todo son cosas malas. Me pareció buena idea, cogí una libreta gris que me pareció adecuada, y comencé a escribir... Pero tampoco todo son cosas buenas. Se me hizo difícil escribirlas, ya que son cosas que ocurren día a día, te alegran, pero tal vez sea un compuesto de cosas que no dejan constancia más que una leve tirantez en los labios, aunque, de vez en cuando, ocurren momentos que se escriben por si solos en el diario, sin pensar, pero solo de vez en cuando, no se, supongo que es más fácil quejarse. La vida se compone de todo tipo de momentos, podríamos clasificarlos en buenos y malos, no podemos ocultar los malos, aunque si podemos sacar a la luz los buenos. Me gustaría que la persona que se encontrase con mi diario en sus manos( hablo hipotéticamente, ya que aquello no tuvo éxito) disfrutase de mis buenos momentos, y que se contagiase de mi felicidad. Pero también me gustaría que leyese como me derrumbo, y más tarde o más temprano vuelvo a la carga.
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